Cada proyecto enológico es único. El método de crianza en barrica se ha vuelto tan preciso que se usa una barrica distinta para cada proyecto. Para asesorar a los viticultores durante todo el proceso, El examen Vicard propone un proceso de 5 etapas:
1- COMPRENDER EL PRODUCTO QUE SE QUIERE CONSEGUIR
Conocer a fondo el producto desde la viña hasta el embotellado (o incluso la comercialización) para poder expresar todo el potencial de la barrica.
Conocer en detalle los siguientes elementos: tipo de suelo, densidad de plantación, rendimiento por hectárea, análisis del vino (pH, polifenoles, estructura en general).
La primera impresión que se obtiene en la cata es determinante de cara al diagnóstico final.
2- CONOCER EL OBJETIVO DEL VITICULTOR
Conocer y confirmar todos los objetivos del viticultor en función de sus medios:
Qué tipo de vino desea conseguir: ¿afrutado o amaderado?; tiempo disponible para la crianza en función de la capacidad de la bodega, del estilo del viticultor y de sus compromisos comerciales; de qué medios financieros dispone para realizar el proyecto.
3- ESTABLECER UN RESUMEN Y PLANTEAR SOLUCIONES
En función del resumen realizado entre la comprensión del producto y los objetivos del viticultor, así como en función de su experiencia personal, el Experto propone varias soluciones para responder a las exigencias del cliente.
4- APROBAR Y APLICAR UN PROTOCOLO DE PRUEBA
La aprobación es esencial, ya que el éxito de los experimentos depende de que el viticultor apruebe la solución propuesta por el Experto. Luego, se elabora un protocolo de pruebas para ratificar la solución, en el cual se detallan las diferentes etapas de seguimiento de la crianza del vino (es decir, un modelo).
5- SEGUIMIENTO REGULAR Y APROBACIÓN FINAL
Este seguimiento permite controlar y comentar las diferentes etapas de la crianza y, de algún modo, reafirmar la colaboración que se establece entre viticultor y tonelero. Al final de la crianza, la última cata es fundamental, ya que sirve para validar el resultado de la última prueba o permite extraer conclusiones para modificar algunos parámetros con el fin de optimizar la calidad del producto, siempre en función del objetivo del viticultor.